Aún usan electrochoques contra homosexualidad

*A los 25 años Antonio aceptó la ayuda de un sicólogo para tratar de corregir su homosexualidad…

jornada.com.mx

A los 25 años Antonio aceptó la ayuda de un sicólogo para tratar de corregir su homosexualidad. Tenía la esperanza de ser heterosexual y esta situación lo tenía sumergido en una crisis profunda.

El tratamiento incluyó sesiones de hipnosis. De esto último no tiene completos los recuerdos pues bloqueó muchas experiencias, pero aseguró que se sentía derrumbado, sin ningún amor propio.

Después comenzaron las sesiones con choques eléctricos. Me puso en los pezones, testículos, donde inicia el ano, en los dedos con unas pincitas. Ponía fotografías y cada vez que me excitaba una, soltaba una descarga eléctrica.

Estos procesos, dijo, terminaron con su paz mental. Me convertí en un zombi. En ese momento sólo pasaba tiempo en la cama, no podía caminar.

En una de estas sesiones, decidió poner fin. Tomé conciencia de la estupidez que estaba cometiendo conmigo.

Fue gracias a una de sus amigas, que también es sicóloga, que pudo reconstruirse. Tuve que volver a pasar por terapias de hipnosis para desprogramar lo que tenía, pero batallé dos años para liberarme un poco de esas sensaciones.

Las terapias de conversión son sólo uno de los métodos que supuestos sicólogos utilizan para curar lo que no es una enfermedad, como ya lo estableció la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones internacionales.

Iván Tagle, director general de la asociación Yaaj, Transformando tu vida, dijo en entrevista que otras prácticas son la privación de la libertad, la medicación y en algunos casos las violaciones correctivas.

También, agregó, existen esfuerzos por parte de grupos religiosos que siguen mecanismos como el de alcohólicos anónimos. Meten a las personas a anexos o a los grupos de 12 pasos. Mencionó que en éstos comparan al alcoholismo y drogadicción con la homosexualidad. Les dicen que es una enfermedad y crean una severa dependencia, lo peor –dijo– es que sí sirven para despersonalizar al individuo.

Explicó que una vez que las personas están sujetas a tratos crueles, inhumanos y degradantes asumen todo este discurso y se enferman de algo que se llama homofobia internalizada.

Las principales víctimas sobre lo que se conoce como esfuerzos para corregir la orientación sexual e identidad de género (Ecosig) son las y los jóvenes, sostuvo. Señaló que en estas prácticas están involucrados familiares y supuestos especialistas.

Iván Tagle resaltó que las consecuencias son depresión y en los peores casos el suicidio.

En México las terapias de conversión han sido condenadas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, entre otras dependencias.

El director general de Yaaj demandó que el Estado garantice mecanismos específicos para penalizar ese tipo de prácticas.

Luis Perelman, sexólogo codirector de El Armario Abierto, dijo que el Proyecto de Aceptación Familiar de la Universidad de San Francisco advierte que los jóvenes que sufren mucho rechazo en sus familias por su orientación sexual presentan una probabilidad ocho veces mayor de intentar suicidarse, tres veces más de consumir drogas e igual riesgo de infectarse de VIH.

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