Se recuperan zonas de manglares, corazón del ecosistema costero

*Los desarrollos turísticos, obras de infraestructura y granjas acuícolas han sustituido a…

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Los desarrollos turísticos, obras de infraestructura y granjas acuícolas han sustituido a los manglares, áreas donde habitan especies de aves únicas y que adempas funcionan como protección de las poblaciones ante los huracanes. Hasta 2015 en el país había 775 mil hectáreas, 11 mil más que en 2010, de acuerdo con el informe Manglares de México, elaborado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Durante la década pasada, los manglares estuvieron en el centro de un fuerte debate que llevó a algunas autoridades a desechar normas de cuidado y a otras a restablecer su protección en la ley, con lo que paulatinamente se ha recuperado la superficie de esas zonas ricas en flora y fauna.

Cuando el panista Alberto Cárdenas Jiménez estuvo al frente de la Secretaría de Medio Ambiente, en 2004, modificó la norma 022 de manglares, que protegía esas áreas y estableció que se podían talar a cambio de una compensación económica. Después, en 2007, pese a la oposición del sector turístico y gobernadores de los estados costeros, en la Ley General de Vida Silvestre se incorporó el artículo 60 para conservación.

Todavía hace dos años, con un amparo al permiso otorgado por la dependencia antes del cambio a la legislación ambiental, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) taló 22 hectáreas de mangle en la laguna Tajamar, en Cancún, lo que llevó a una gran movilización social y un juez suspendió el proyecto del muelle.

La desaparición de esa superficie equivale a la pérdida de alrededor de 2.2 millones de dólares al año por la emisión de carbono, la desaparición de la cuna de pesquerías y el probable incremento del costo de los seguros para las edificaciones ante los efectos de los huracanes, porque la zona se volvió más vulnerable, sostuvo Octavio Aburto, científico del Instituto Oceanográfico Scripps.

Desde 1970 hasta 2015, de los 17 estados con manglares que han desaparecido, la mayor cobertura la tienen Campeche, con 18 mil hectáreas; Yucatán, 15 mil 600; y Quintana Roo, con 8 mil. Las causas de pérdida de esa vegetación son variadas, según las regiones: en la península de Yucatán es ocasionada por los desarrollos turísticos, mientras este sector y el industrial afectan al Pacífico Centro.

México ocupa el quinto lugar entre los países con más superficie de manglar. Entre 1970 y 1980 había en el país 856 mil 405 hectáreas, en 2005 la superficie bajó a 774 mil y siguió en descenso hasta 2010, cuando llegó a 764 mil hectáreas; sin embargo, para 2015 hubo una recuperación. Aquí hay cuatro de las seis variedades: rojo, negro, blanco y botoncillo, todas catalogadas por la norma 059 como amenazados.

En entrevista, Aburto estimó que los beneficios ambientales que aportan los manglares son valuados en más de 100 mil dólares por hectárea al año, y favorecen desde recursos pesqueros hasta la filtración de agua.

El reporte de Conabio precisa que entre 2010 y 2015 se observaron a nivel nacional cambios en los que predominaron ganancias, en cuanto a superficie, y sólo en dos estados hubo pérdidas netas: Guerrero, con mil 448 hectáreas menos, y Baja California Sur, con 117. En Nayarit se encuentra la mayor cantidad de manglar perturbado, con 6 mil 16 hectáreas, seguido por Campeche, con 2 mil 67.

Entre las zonas más extensas está la reserva de la biosfera Marismas Nacionales, el sistema de humedales más importante del Pacífico mexicano tiene una extensión de cerca de 200 mil hectáreas, 113 mil en Nayarit y el resto en Sinaloa. Ahí se encuentra entre 15 y 20 por ciento del manglar del país con las lagunas costeras más productivas del noroeste mexicano, donde hay más de 120 mil aves residentes y migratorias.

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